PARALISIS OCULOMOTORAS

estrabismo

Las parálisis oculomotoras  producen estrabismo paralítico, que podríamos definir como la alteración  del sistema que ejecuta los movimientos oculares, debido a una lesión que afecta al sistema nervioso, responsable del control muscular ocular.

A diferencia de estrabismos, no paralíticos, encontraremos incomitancia, que significa que la desviación será mayor en determinadas posiciones de mirada y menor , e incluso a veces inexistente en otras.

Debemos aclarar que por magnitud o intensidad podemos hablar de parálisis o paresias, las primeras son más intensas, con mayor compromiso de la motilidad ocular, en cambio las segundas, mucho menos.

Cuando atendemos a personas con estrabismo, de aparición repentina, es casi la regla la aparición de confusión y diplopía, algo muy molesto que debemos solucionar inmediatamente. Aunque el tratamiento busca la total normalidad de la salud visual del paciente, en estadíos intermedios debemos resolver el tema de la visión doble y la confusión de imágenes.

Desde el punto de vista estrictamente clínico podemos encontrarnos  con las siguientes formas evolutivas:

Regresión completa de la parálisis: Es una de las posibilidades que existen. Puede ocurrir a los pocos días de su aparición y hasta pasado bastante meses. Por ejemplo, en un caso de parálisis idiopática ( es decir su origen es desconocido),  que hemos tenido, a los 5  meses el problema desapareció, sin tratamiento alguno.

paralisis oculomotora

Creemos que la etiología es el fundamental condicionante para que una parálisis retorne o no.

La regresión es más frecuente cuando la causa es la hipertensión, arterioesclerosis, diabetes, proceso infeccioso o intoxicación por medicinas o drogas.

En cambio la regresión es más difícil cuando la causa obedece a traumatismo, aneurisma o tumoración. La regresión puede ser parcial o total.

En cuadros paréticos leves en niños o muy jóvenes, sobre todo del VI par craneal, vemos como se transforma en una endotropía, con aspecto comitante, es decir la desviación es igual en todas las posiciones de mirada. músculo antagonista homolateral, a continuación, aunque de forma más leve, en el sinergista contralateral. Cuando la fijación la realiza el ojo con la parálisis, la contractura aparece en el sinergista contralateral. Con el transcurso del tiempo, la diagnosis, es mucho más difícil debido a estos secundarismos o adaptaciones.

Los síntomas subjetivos aportados por el paciente o sus acompañantes, como la diplopía, también la compensación que realiza el paciente, como por ejemplo cerrar un ojo o la tortícolis y, finalmente, la exploración sensorio motora que realizamos, que incluye, cover test, ducciones, versiones, test del filtro rojo en ojo derecho, test de Lancaster, etc., nos llevarán directamente al diagnóstico de las parálisis oculomotoras.

No podemos dejar nunca de pensar que hay enfermedades que pueden tener gran incidencia en estos estrabismos.

Hay casos de miositis orbitaria (tiroidea o idiopática), sin más clínica que la secundaria a la limitación funcional muscular. En ellos, la resonancia magnética, es de gran utilidad, porque aporta el cambio morfológico del músculo secundario a la inflamación, con su engrosamiento fusiforme.

La miastenia gravis, siempre debe ser tenida en cuenta en caso de paresias o parálisis de la motilidad ocular extrínseca. Suele aparecer más en mujeres y cursa, casi siempre, con blefaroptosis, es decir las párpado caídos, bajos. En su comienzo, la diplopía puede ser la única sintomatología y aunque hay músculos preferentes, puede afectarse al principio cualquier músculo.

Por último, explicar o advertir, que es muy importante en todos los casos de visión doble repentina en el adulto sobre todo, intervenir lo antes posible para evitar todo tipo de adaptación, que hará mucho más difícil , la recuperación.

Dichas intervenciones buscan por un lado aliviar los síntomas y por otro obtener la cura funcional.

Marcelo García / Madhu Khatnani.

Opticos- Optometristas Comportametales

OPTICA Y AUDIOLOGIA. Visual Center Madhu. Tenerife. Puerto de la Cruz.

TRAUMATISMOS CRANEOENCEFÁLICOS

imagen traumatismos craneoencefálicos

La lesión cerebral adquirida (LCA) es un término que engloba una serie de daños tanto externos (TRAUMATISMOS CRANEOENCEFALICOS) como internos (accidentes cerebro-vasculares, tumores, encefalopatías, desórdenes neurológicos degenerativos…) que pueden afectar a estructuras cerebrales
aparentemente sanas.

En esta entrada nos centraremos en hablar de los traumatismos craneoencefálicos y de los accidentes cerebrovasculares, por ser las lesiones que con más frecuencia nos encontramos en nuestra clínica diaria.

Las consecuencias de la lesión cerebral adquirida, bien sea traumatismo craneoencefálico o accidente cerebrovascular provocará unos síntomas y signos comunes, aunque el cuadro clínico resultante dependerá,
como veremos más adelante, de la causa que provoque dicha lesión. Frecuentemente se encontrarán alteraciones de tipo físico, cognitivo, emocional, neuromotriz, neuropsicológico, sensorial y vestibular.

TCE: es frecuentemente producida como consecuencia de accidentes automovilísticos, deportivos, laborales: un objeto en movimiento golpea la cabeza, o cuando la cabeza, en movimiento, golpea contra un objeto duro estacionario, latigazo cervical, agresiones penetrantes por arma blanca, disparos y objetos punzantes. Lesiones secundarias por enfermedades sistémicas: (alteración de la presión arterial, hipoxemia, hipercapnia, anemia, hipertermia, alteración de glucosa en sangre…) o intracraneales (aumento presión
intracraneal; isquemia, hiperemia, hematoma…, lesión de pares craneales…).
LCTL (lesión cerebral traumática leve): lesiones de etiología similar al traumatismo craneoencefálico pero que no han desencadenado una sintomatología tan importante, la cual se resuelve en menos de tres meses en la mayoría de los casos. (Ejemplos de este tipo de lesiones serían pequeños accidentes domésticos, choques leves en la práctica deportiva…)
ACV (accidentes cerebro vasculares): Pueden ser de origen isquémico (Hipertensión, embolia, aterosclerosis) o de origen hemorrágico (vaso sanguíneo roto, aneurisma roto, malformación arteriovenosa).
CONSECUENCIAS VISUALES DE LA LESION CEREBRAL ADQUIRIDA 
 
Las principales alteraciones se producirán en: acomodación; oculomotilidad; campo visual; pupilas; localización espacial y esquema corporal; sistema vestibular, propioceptivo y equilibrio; visión binocular;
percepción visual.
Entre los principales síntomas de estas alteraciones encontramos: diplopia (visión doble), borrosidad, confusión visual, dificultad en la lectura, astenopía, dolores de cabeza, tortícolis, percepción de la profundidad espacial defectuosa, necesidad de tapar un ojo para atenuar el dolor de cabeza, estrabismos, desplazamiento de la línea media, pérdida de campo visual…
Los pacientes remiten:
– Fallo en la localización espacial y el esquema corporal: heminegligencia, autotopagnosia, agnosia digital, desorientación derecha-izquierda, ataxia óptica, síndrome de desplazamiento de la línea media, síndrome de deficiencia postural.
– Alteraciones en su sistema: propioceptivo, vestibular, y de equilibrio.
– Alteraciones en las habilidades de percepción visual: discriminación visual, figura-fondo, memoria visual, constancia de formas, cierre visual, relaciones visuo-espaciales.
El síndrome de visión post-trauma es un conjunto de signos y síntomas comunes en muchos casos de lesión cerebral adquirida. La causa principal de este síndrome sería un desequilibrio entre la vía visual focal y la vía “ambiente”. En ocasiones, este síndrome no es inmediato a la lesión; puede aparecer meses e incluso años después del accidente.
 

 

Un OPTOMETRISTA, puede ayudar con un 

tratamiento funcional, consistente en una compensación óptica o

 

prismática. Esta compensación podrá disminuir e incluso eliminar los

 

síntomas visuales momentáneamente, pero como ya expresamos anteriormente el 

principal problema no es únicamente visual, sino que se debe a la deficiente

 

integración visual con otros sentidos. Es por ello que estos pacientes 

 

necesitarán un tratamiento más COMPORTAMENTAL, que se dirija a la causa y no

 

a los síntomas.

 

 

¿COMO SE CONSIGUE ELLO?
Con TERAPIA VISUAL NEUROCOGNITIVA.