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Estereograma

PERCEPCIÓN DEL ESPACIO. LA PROFUNDIDAD Y EL TAMAÑO. Un hecho que siempre ha llamado la atención de los investigadores es cómo la información que se proyecta en la retina, en dos dimensiones, se reconstruye nuevamente en el cerebro en tres dimensiones.

Las posibles respuestas las encontramos en el análisis de cómo llega y cómo se procesa la información a nivel retiniano, lo que denominamos análisis de las claves de percepción y profundidad. Las experiencias visuales que tenemos con el paso del tiempo, son un punto fundamental para entender las claves de profundidad, el cómo las vamos aprendiendo. Cuando vemos un objeto tapado parcialmente por otro, sabemos que ese objeto está detrás, es la “clave de oclusión” y lo sabemos, básicamente porque lo hemos aprendido con experiencias anteriores. Se definen tres tipos de claves de profundidad, oculomotrices, monoculares y binoculares. CLAVES OCULOMOTRICES. Son claves basadas en dos aspectos fundamentales, nuestra capacidad de detectar la posición de los objetos y la tensión de los músculos oculares en el momento de la percepción. Los dos puntos de información fundamentales son la convergencia y la acomodación, que nos orientan sobre la proximidad o lejanía de los objetos respecto a nosotros, tanto de tipo pasivo como dinámico. CLAVES MONOCULARES. Son claves que pueden apreciarse incluso con un solo ojo. Las más importantes son las claves pictóricas, oclusión, altura relativa, sombras proyectadas, tamaño relativo, tamaño familiar, perspectiva atmosférica (los objetos distantes son menos nítidos porque las partículas del aire los difuminan), perspectiva lineal y gradiente de textura. Dentro de las calves monoculares hay otras relacionadas con el movimiento, destacando el paralaje y la eliminación, y el acrecentamiento. En el paralaje vemos que los objetos más cercanos pasan más rápidos mientras que los lejanos parecen desplazarse más lentamente. Esto lo vemos en la vida real en situaciones como la de mirar por la ventanilla de un coche o del tren. CLAVES BINOCULARES

En las claves binoculares, la percepción de profundidad depende de ambos ojos. La convergencia de los ojos también entra en las claves binoculares, el ángulo de convergencia especifica la profundidad. El elemento más importante en la clave binocular es la disparidad de imágenes que se generan en ambos ojos, debido a que los ojos están separados 6 cm, y por lo tanto ven el mundo desde posiciones distintas. En la práctica lo podemos comprobar colocando el dedo índice de la mano delante nuestro, a unos 40 cm, y si ahora vamos cerrando uno ojo y luego el otro, de forma alternativa, tenemos la sensación de que el dedo se mueve, se desplaza horizontalmente. El fenómeno se explica porque cada ojo tiene un ángulo de visión diferente respecto al dedo y se proyecta en posiciones diferentes en la retina.

La percepción de profundidad se produce en dos etapas, primero las disparidad binocular, es decir, la diferencia entre las imágenes de los dos ojos, a partir de la cual, esta diferencia se trasforma en la percepción de la profundidad o ESTEREOPSIS. Los estereoscopios permiten observar la visión en relieve al descomponer la escena en señales diferentes para cada ojo, mediante filtros de colores o con polarización. El cerebro hace lo mismo mediante la génesis de imágenes ligeramente diferentes en cada ojo, generada por el ángulo de visión diferente que sostiene cada ojo. Recordemos que en el mapa retiniano, cada punto de la escena se proyecta en un punto de la retina que se corresponde con el mismo punto de proyección en la retina del otro ojo (correspondencia retiniana), sin embargo, estos puntos no coinciden exactamente, hay una ligera disparidad de posiciones debido a la separación de los ojos, a los ángulos que forman la retina de cada ojo y el objeto, esto es lo que nos hace ver en profundidad, en relieve, sin llegar a percibir doble imagen. Cuando los objetos están próximos o muy lejanos, la disparidad de los puntos retinianos de proyección de los objetos, están separados por distancias que superan a la capacidad de unificación del cerebro, es decir ya no se perciben como un objeto sino que vemos dos, se produce visión doble, no cruzada para los objetos lejanos y cruzada para los cercanos. La línea en la que la disparidad retiniana es mínima se conoce como horóptero y el área en la que no se produce visión doble, se denomina área de Panum.

Es importante saber, que contamos con numerosos dispositivos para medirla clínicamente, y tiene especial relevancia en la vida cotidiana, pero sobre todo en deportes con pelota.

Madhu Khatnani/Marcelo Garcia. Visual Center Madhu.

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