ANISOCORIA A PROPOSITO DE UN CASO

anisocoria

¿Qué es la anisocoria?

Son diferencias apreciables en el tamaño de las pupilas y en su reacción.

anisocoria

¿Motivo de la consulta?

Mujer de 65 años, que acude a consulta comenta que su pupila del ojo izquierdo, está más grande que la pupila de su ojo derecho.

Además, nos precisa, que lo nota desde hace poco, 1 mes, y que coincide con un episodio de sensación de mareo, confusión, etc.

Anamnesis.

Su historial clínico es el siguiente: persona con Hipertensión arterial, la cual  mantiene controlada, problemas de artrosis, hipovitaminosis D,  disnea.  Nos cuenta que durante muchos años fumó mucho y que hace poco abandonó el hábito.

Nosotros en consulta, hemos medido su tensión arterial y fue de 125/80, con un pulso de 74.

Realmente en casi ningún centro Óptico, o diría en casi ninguno se realiza la toma de la presión arterial al paciente, y nosotros hemos sumado esta variable a nuestra consulta rutinaria.

No pocas veces hemos detectado personas con alta tensión arterial, y además decidimos aplazar la consulta optométrica, hasta que se haya normalizado.

Examen optométrico

Como hablar de pupilas, es hablar de neurología, empezamos evaluando todos los movimientos oculares, ya que estos nos dan valiosa información de las estructuras que intervienen en el complejo mecanismo neurofisiológico, para realizar cada uno de los movimientos  tanto conjuntivos, como disyuntivos.

Todos los movimientos que se testearon, las ducciones  y las versiones, fueron  eficientes, es decir, sin alteración de ningún tipo.

La paciente actualmente no está usando ningún tipo de gafas, y sus agudezas visuales, son muy bajas.

En la visión a distancia, el máximo que logró fue un cuarenta por ciento, y en la visión cerca (lectura a 35 centímetros), fue aún peor, no pudiendo ni leer los títulos de la cartilla de prueba.

Examen pupilar

Su motivo de consulta, se aprecia a simple vista que sus pupilas tienen un diámetro muy diferente, la pupila del ojo derecho tiene un diámetro de 2,5 milímetros, y la del lado izquierdo es de 5,5 milímetros.

El estado  nervioso de la paciente era de ansiedad, de miedo, duda, y durante la consulta nos preguntó varias veces si veíamos algo grave o malo,  a lo que le respondíamos que se tranquilice, que nos dejará evaluarla con tranquilidad y método.

Posteriormente, evaluamos su segmento externo del ojo, con el biomicroscopio, para detectar cualquier anomalía, y vimos notable hiperemia conjuntival bulbar, un pterigium en el ojo derecho de grado  dos, una pingúecula en el ojo izquierdo, y cierto grado de cataratas en ambos ojos, siendo un poco mayor en su ojo izquierdo.

Tras estas pruebas, hicimos la refracción y compensando con lentes llegamos a mejorar sus agudezas visuales, tanto de forma monocular, como a nivel binocular, y claro está,  su visión de cerca, le permitía leer las letras más pequeñas de los test que utilizamos.

Pasada esta fase de la revisión optométrica, le hicimos una evaluación estrictamente pupilar.

Y notamos que la pupila del ojo izquierdo no reaccionaba a la estimulación luminosa, esto fue corroborado también con el biomicroscópio, que posee una luz muy potente. Este último dato, es sincrónico con su manifiesta fotofobia.

Para guiar más el diagnóstico, realizamos una prueba, que se hace en tres fases, se trata de observar la diferencia del tamaño de sus pupilas, su anisocoria,  en distintos ambientes, uno oscuro, el segundo a media luz y el tercero con  una  luz muy potente.

El  principio básico de esta prueba, es comprobar cuando la anisocoria es mayor, por ejemplo si la diferencia en el tamaño de las pupilas, es el mismo independientemente de la iluminación, estamos ante algo normal, fisiológico.

¿Cómo saber si el problema está en la vía simpática o parasimpática?

Pero cuando no ocurre esto, algo está funcionando mal. Si la diferencia es mayor en la oscuridad, nos está diciendo que el problema está en la función específica que se debe activar en la oscuridad, y ¿cuál es?  LA DILATACIÓN. Lo que ocurre en este caso es que la pupila que es más pequeña, no se dilata, y la otra que funciona bien, si, por esto la diferencia aumenta en la oscuridad. Entonces, aquí apuntamos la pupila más pequeña como la patológica y al sistema simpático, el que debemos investigar.

En el caso contrario, que al iluminar, la diferencia aumente, hay que pensar ¿Que mecanismo se necesita activar al entrar más luz? LA CONTRACCIÓN.  Lo que ocurre en este caso, es que la pupila  que esté más grande, no se contrae, en cambio la contra lateral, lo hará y notaremos por lo tanto un aumento de la anisocoria. La pupila más grande será la considerada patológica y el sistema parasimpático, será el que debemos investigar.

Yendo a nuestro caso, lo que ocurrió, fue esto último.

Además de prescribir gafas compensadoras para lejos y cerca, se le remite a un neurólogo, para su valoración.

Visual Center Madhu

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Marcelo García García/ Madhu Khatnani

Opticos Optometristas Comportamentales

¿Cómo saber si tengo un problema en la retina?

¿Qué tengo que sentir o ver para saber si debo acudir al oftalmólogo?

retina

La mejor forma de prevención es realizando exámenes periódicos.

Y más si sentimos lo siguiente:

  1. Moscas volantesSon Cuerpos flotantes que aparecen en nuestro campo visual, normalmente suelen verse sobre un fondo claro, y tienen la apariencia de una mancha que nos acompaña allí donde miramos. Puede estar un tiempo y luego desaparecer, y volver a venir. Se asocia a una condición benigna denomina DPV, que se produce cuando el interior gelatinoso del ojo se licua y se separa de la retina. Pero también puede estar asociada a un desprendimiento de Retina. Así que en cualquier caso hay que visitar al especialista.
  2. Cortina oscura que cubre el campo: Puede aparecer de cualquier lado, puede estar causada por un desprendimiento de Retina fuerte. No confundir con un desgarro de retina. Estaríamos ante un caso grave, y la actuación rápida es fundamental.
  3. Dolor, náuseas, vómitos, ojo rojo: Podríamos estar ante un glaucoma de ángulo estrecho, que puede dañar el nervio óptico y el campo visual.
  4. Estrechamiento gradual o repentino del campo de visión: El paciente pierde campo visual periférico y solo mantiene visión tubular, causado por un glaucoma que no ha sido tratado.
  5. Pérdida de la visión central: El paciente ve las líneas rectas haciendo ondas, distorsionadas. Se trata de una degeneración macular asociada a la edad, en la que el paciente pierde la visión central y la periferia se mantiene conservada. Hay dos tipos: seca y húmeda (peor pronóstico).
  6. Visión borrosa y percepción tenue de los colores: estaríamos ante la presencia de cataratas. El paciente empezaría perdiendo agudeza visual, vería halos alrededor de las luces, sería progresivo. Unas cataratas maduras hay que operarlas para evitar otros problemas como un glaucoma.
  7. Puntos ciegos en el campo visual:  Si además va acompañado de cuerpos flotantes y visión borrosa y además tenemos diabetes, podríamos estar ante una retinopatía diabética. Hay dos tipos: proliferativa y no proliferativa.
  8. Lagrimeo excesivo o sensación de arenilla: El ojo seco es una condición cada vez más frecuente, se da más en mujeres, por la toma de medicamentos, por la edad, y los ambientes, puede causar irritación e incluso dolor.
  9. Visión doble o percepción de imágenes fantasmas: La visión doble puede atribuirse a infinidad de condiciones oculares, incluso a la existencia de un problema de salud subyacente, como el ictus.
  10. Visión borrosa repentina: Las alteraciones retinianas deben ser tratadas lo antes posible, por lo que resulta fundamental visitar al especialista en salud visual para un tratamiento temprano.

Si te identificas con algunos de estos signos o síntomas acude a tu optometrista para salir de dudas, o a tu oftalmólogo de confianza.

Visual Center Madhu, es un centro de óptica y audiología, situado en tenerife, en el Puerto de la Cruz.

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TRAUMATISMOS CRANEOENCEFÁLICOS

imagen traumatismos craneoencefálicos

La lesión cerebral adquirida (LCA) es un término que engloba una serie de daños tanto externos (TRAUMATISMOS CRANEOENCEFALICOS) como internos (accidentes cerebro-vasculares, tumores, encefalopatías, desórdenes neurológicos degenerativos…) que pueden afectar a estructuras cerebrales
aparentemente sanas.

En esta entrada nos centraremos en hablar de los traumatismos craneoencefálicos y de los accidentes cerebrovasculares, por ser las lesiones que con más frecuencia nos encontramos en nuestra clínica diaria.

Las consecuencias de la lesión cerebral adquirida, bien sea traumatismo craneoencefálico o accidente cerebrovascular provocará unos síntomas y signos comunes, aunque el cuadro clínico resultante dependerá,
como veremos más adelante, de la causa que provoque dicha lesión. Frecuentemente se encontrarán alteraciones de tipo físico, cognitivo, emocional, neuromotriz, neuropsicológico, sensorial y vestibular.

TCE: es frecuentemente producida como consecuencia de accidentes automovilísticos, deportivos, laborales: un objeto en movimiento golpea la cabeza, o cuando la cabeza, en movimiento, golpea contra un objeto duro estacionario, latigazo cervical, agresiones penetrantes por arma blanca, disparos y objetos punzantes. Lesiones secundarias por enfermedades sistémicas: (alteración de la presión arterial, hipoxemia, hipercapnia, anemia, hipertermia, alteración de glucosa en sangre…) o intracraneales (aumento presión
intracraneal; isquemia, hiperemia, hematoma…, lesión de pares craneales…).
LCTL (lesión cerebral traumática leve): lesiones de etiología similar al traumatismo craneoencefálico pero que no han desencadenado una sintomatología tan importante, la cual se resuelve en menos de tres meses en la mayoría de los casos. (Ejemplos de este tipo de lesiones serían pequeños accidentes domésticos, choques leves en la práctica deportiva…)
ACV (accidentes cerebro vasculares): Pueden ser de origen isquémico (Hipertensión, embolia, aterosclerosis) o de origen hemorrágico (vaso sanguíneo roto, aneurisma roto, malformación arteriovenosa).
CONSECUENCIAS VISUALES DE LA LESION CEREBRAL ADQUIRIDA 
 
Las principales alteraciones se producirán en: acomodación; oculomotilidad; campo visual; pupilas; localización espacial y esquema corporal; sistema vestibular, propioceptivo y equilibrio; visión binocular;
percepción visual.
Entre los principales síntomas de estas alteraciones encontramos: diplopia (visión doble), borrosidad, confusión visual, dificultad en la lectura, astenopía, dolores de cabeza, tortícolis, percepción de la profundidad espacial defectuosa, necesidad de tapar un ojo para atenuar el dolor de cabeza, estrabismos, desplazamiento de la línea media, pérdida de campo visual…
Los pacientes remiten:
– Fallo en la localización espacial y el esquema corporal: heminegligencia, autotopagnosia, agnosia digital, desorientación derecha-izquierda, ataxia óptica, síndrome de desplazamiento de la línea media, síndrome de deficiencia postural.
– Alteraciones en su sistema: propioceptivo, vestibular, y de equilibrio.
– Alteraciones en las habilidades de percepción visual: discriminación visual, figura-fondo, memoria visual, constancia de formas, cierre visual, relaciones visuo-espaciales.
El síndrome de visión post-trauma es un conjunto de signos y síntomas comunes en muchos casos de lesión cerebral adquirida. La causa principal de este síndrome sería un desequilibrio entre la vía visual focal y la vía “ambiente”. En ocasiones, este síndrome no es inmediato a la lesión; puede aparecer meses e incluso años después del accidente.
 

 

Un OPTOMETRISTA, puede ayudar con un 

tratamiento funcional, consistente en una compensación óptica o

 

prismática. Esta compensación podrá disminuir e incluso eliminar los

 

síntomas visuales momentáneamente, pero como ya expresamos anteriormente el 

principal problema no es únicamente visual, sino que se debe a la deficiente

 

integración visual con otros sentidos. Es por ello que estos pacientes 

 

necesitarán un tratamiento más COMPORTAMENTAL, que se dirija a la causa y no

 

a los síntomas.

 

 

¿COMO SE CONSIGUE ELLO?
Con TERAPIA VISUAL NEUROCOGNITIVA.